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PUERTO RICO HERALD

¿Cómo evalúa la eficiencia de la Gobernadora Sila Calderón en la situación de Vieques?

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19 de abril de 2002
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Esto no es Alicia en el país de las maravillas -- ¡esto es Vieques!

El 19 de abril se cumple el tercer aniversario de la muerte de David Sanes Rodríguez, el empleado de la Marina de los Estados Unidos que murió por una bomba mal dirigida durante una práctica de capacitación de la Marina de los Estados Unidos en la isla puertorriqueña de Vieques.

En los 36 meses que han transcurrido desde ese accidente, los políticos en la isla y en los Estados Unidos han estado bailando en círculos igual que si buscaran alcanzarse sus propias colas. Los estremecimientos posteriores a la explosión accidental rápidamente se hicieron sentir entre el público en general en Puerto Rico, todos sus funcionarios públicos y candidatos políticos, el Pentágono, el Congreso de los Estados Unidos, e incluso ex y actuales residentes de la Casa Blanca, William Jefferson Clinton y George Bush.

A pesar de las propuestas, promesas, postulamientos, protestas y rituales, todo sigue más o menos igual en las instalaciones de capacitación de la Marina de los Estados Unidos en las costas de Puerto Rico. La Marina continúa bombardeando. Hay desaliento entre los que pensaron que los actos de protesta y desobediencia civil obligarían a la Marina de los Estados Unidos a poner fin a las prácticas de capacitación de su flota. En los momentos en que se pone este artículo en línea en el Herald, los soldados siendo capacitados concluyen otra ronda de las prácticas que se han continuado llevando a cabo desde el accidente, a pesar de que ahora se están usando balas y bombas de salva. Para cuando el Gobernador Pedro Rosselló concluyó su término de gobernación había logrado llegar a un acuerdo con el Presidente saliente, Bill Clinton, en el que se estimulaba que no se usaría bombas y balas de verdad en las prácticas hasta tanto se celebrara un referendum entre los residentes de Vieques para decidir si la Marina se retiraría totalmente de la isla para mayo del 2003 o si se reanundarían las prácticas militares usando balas y bombas de verdad.

La recién electa Gobernadora, Sila Calderón, repudió con vehemencia ese acuerdo, tanto durante su campaña de electoral como después de asumir la posición. Hizo un llamado a "renegociaciones" con el Presidente Bush y presentó demandas ante los tribunales en contra de la Marina, alegando amenazas ambientales y de salud para Vieques y sus habitantes. Hasta la fecha, los tribunales no la han respaldado. Apoyó con entusiasmo las migraciones a Vieques de manifestantes provenientes de los Estados Unidos, mayormente de distritos electorales con grandes concentraciones de votantes de descendencia puertorriqueña en los Estados Unidos. Su retórica ha sido enérgica. Cuando recién comenzó su plazo en la gobernación proclamó que: "Las prácticas de la Marina en un lado de Vieques y los bombardeos en el otro se han tornado intolerables para los habitantes de la isla y deben cesar inmediatamente". El Presidente Bush aparentemente estaba de acuerdo. Refiriéndose a los ciudadanos norteamericanos de Puerto Rico como "nuestros amigos y vecinos", proclamó que, "por una variedad de razones, la Marina debe buscar otros lugares donde realizar sus prácticas".

Los ataques terroristas del 11 de septiembre en Washington y Nueva York cambiaron de forma drástica el debate en torno a Vieques. La guerra contra el terrorismo declarada por los Estados Unidos y la urgencia que se percibe de la necesidad de una capacitación realista de las tropas rumbo hacia Asia Central, estancaron todo el ímpetu de las fuerzas en contra de la Marina en Puerto Rico. La bandera de los Estados Unidos volvió a hizarse en los barrios de la isla que apoyan la estadidad. La Gobernadora Calderón redujo el tenor y volumen de sus ataques contra la Marina, dejando al ala izquierda de su partido (PPD) y la mayoría de los puertorriqueños con tendencias independentistas, emitiendo sus protestas.

Después del 11 de septiembre, el Presidente Bush no ha vuelto a expresarse en público sobre el retiro de la Marina de Vieques. De hecho, Bush firmó una ley que canceló el propuesto referendum en Vieques y el requisito que la Marina buscara un reemplazo aceptable a Vieques antes de abandonar la isla en mayo del 2003. Antes de que pudiera secarse la tinta en el indulto a la Marina, la Gobernadora Calderón se reunió con el Presidente. Regresó a Puerto Rico jubilosa con el resultado de la visita. "Mirándome a los ojos", dijo del Presidente, "me dijo que se mantenía firme en su compromiso de poner fin a las prácticas militares en Vieques antes o para el 2003 y que cumpliría con su palabra". En eso ha quedado todo. La Marina puede o no que encuentre un reemplazo para sus instalaciones de capacitación que resulten "igual o mejores" que Vieques, según estipula la ley. El Presidente puede o no haber dado su "palabra", y de haberlo hecho, puede o no que la cumpla si la ley se lo impido o si está en juego la seguridad nacional.

Se puede argumentar que la Gobernadora Calderón se encuentra en la misma posición que su predecesor tres años atrás cuando ocurrió el accidente. Lo que no se pone en duda es que el status de Puerto Rico como territorio no le confiere el poder que necesita para negociar mejores términos con la Marina. Si ella fuera Gobernadora de un estado de la nación, la Gobernadora Calderón podría hablar con el respaldo de 2.5 millones de votantes y una numerosa delegación ante el Congreso. Como Presidente de una nación independiente una "Presidenta Calderón" podría hablar en términos de un tratado bilateral para hacer cumplir sus demandas. Pero ahora, como Gobernadora de un territorio no-incorporado de los Estados Unidos, con un Comisionado Residente sin voto como su única voz en el Congreso, Sila Calderón se ve obligada a depender de una sonrisa y apretón de manos del Presidente de los Estados Unidos para poder alcanzar su sueño de lograr un Vieques libre de la presencia de la Marina.

Mientras, al amanecer del tercer aniversario de su temprana muerte, cantantes y poetas puertorriqueños se han propuesto honrar con sus encomios a David Sanes Rodríguez. Dependiendo de la logística de la Marina, puede que sus cánticos se vean acompañados del retumbar de las balas y bombas de salva en las instalaciones de capacitación cercanas. Los organizadores dicen que no se permitirán discursos políticos. Ese puede que sea el único desarrollo nuevo que se ha presenciado en la isla de Vieques en mucho tiempo.

Pregunta de esta semana:
¿Cómo evalúa la eficiencia de la Gobernadora Sila Calderón en la situación de Vieques?

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