REPORTE DE PUERTO RICO

El 'consenso' de Calderón es puesto a prueba

por John Marino

7 de marzo de 2003
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. JOHN MARINOLa Gobernadora Calderón entró arrasando en el cargo prometiendo devolver el "consenso" a la forma de gobierno. Su énfasis en tomar medidas con los que todos estuvieran de acuerdo en general era una respuesta directa al estilo de gobierno del anterior Gobernador Pedro Rosselló, que parecía volverse cada vez más autoritario a lo largo de sus ocho años como Gobernador.

Pero si hay algo que cualquier Gobernador de Puerto Rico aprende rápidamente, es esto: Independientemente de lo que hagas en el cargo, es probable que ofendas a casi la mitad de la gente todo el tiempo – gracias al sistema tribal de la política de la isla. Existen acérrimos defensores de la estadidad que odiarán todo lo que Calderón haga, así como habían ‘populares’ que no soportaban cualquier cosa que hiciera Rosselló.

Aún así, Calderón ha empleado una filosofía de "consenso" a lo largo de sus dos años en el cargo, sentándose a menudo con los opositores para discutir sus motivos de queja, y en ocasiones, ha cambiado de rumbo a requerimiento de los críticos. Por ejemplo, volvió a escribir por entero el texto del referéndum local sobre Vieques para satisfacer muchas quejas de los residentes. Y el equipo de Calderón ha apaciguado al sector laboral garantizando que el programa de ampliación de horas de oficina para las agencias del gobierno solo afectaría el programa de trabajo de los empleados que voluntariamente quisieran trabajar el nuevo horario. También ha cumplido reiteradamente los aumentos prometidos en la paga de los empleados públicos, a pesar de los lamentos de que el dinero andaba escaso.

Esto resulta un cambio refrescante después de la última mitad de la administración de Rosselló, que en su segundo mandato pareció olvidar el arte político de soltar balones sonda antes de hacer anuncios controvertidos. Por ejemplo, Rosselló estaba muy empeñado en su decisión de mantener un plebiscito sobre el status después de que el Huracán Georges arrasase el centro de la isla, dejando destrucción a su paso que alcanzó a casi todo Puerto Rico. Ejerciendo su presión, a pesar de las quejas tanto de los aliados como de los oponentes, Rosselló privó de sus derechos a muchos residentes que todavía intentaban poner en orden a sus vidas, dañando el momento de auge del movimiento de la estadidad.

No obstante, muchas de las medidas tomadas por Rosselló fueron inherentemente impopulares pero absolutamente correctas. Tal es el caso de la privatización de la Cia. Telefónica de Puerto Rico. Por mucho que se hablase, no se hubiera podido influir en la ferviente oposición del sector laboral o de la mayoría del público. Pero Puerto Rico recaudó millones para necesarios proyectos de infraestructura y vendió la compañía de servicio público antes de que el sector de telecomunicaciones se volviera inoperante. Fue un buen paso.

Se llega a un punto en que un líder puede tener que tomar una postura impopular, a pesar del descontento, porque al final será para el bien de la mayoría del público. Calderón no ha llegado todavía a este punto, nunca ha tenido que desafiar la opinión pública porque era lo que había que hacer. Su promesa de este año de volver a introducir su proyecto de reforma de la financiación de campañas puede que aún la lleve a ese punto, pero incluso eso no está aún claro.

Dado el valor que la Gobernadora da al consenso, resultó sorprendente que esta semana hiciera dos anuncios que molestaron a mucha gente. Tampoco se trataron de grandes cuestiones controvertidas, que es en las que se suelen tomar las buenas posturas antipopulares, en cambio pertenecían a proyectos bastante mundanos. Y no fueron solo los oponentes políticos los que se enfadaron ante los anuncios, si no un buen numero de los compañeros del Partido Popular Democrático.

La Gobernadora anunció que el Aeropuerto Isla Grande sería trasladado, y dijo que quería trasladar la nueva sede central del Conservatorio de Música de Puerto Rico a una anterior escuela vocacional en Guaynabo, en lugar del histórico edificio en Miramar donde se está llevando a cabo una restauración de $54 millones.

Isla Grande está casi escondida junto al lugar donde está previsto construir el nuevo distrito de centro de convenciones sobre lo que fue la antigua Base Naval de Miramar que ha alojado a diversas agencias del gobierno a lo largo de los años. Calderón argumenta que el terreno es demasiado valioso para el aeropuerto y entra en conflicto con el nuevo proyecto de turismo y comercio.

Los defensores de la propuesta argumentan que la eliminación del aeropuerto supondría un quebranto de millones de dólares para la economía debido a las escuelas de vuelo, servicios de pequeñas compañías aéreas y de helicópteros y otros negocios que operan desde el aeropuerto. Cualquier viajero habitual que vaya a Vieques o Culebra o a las Islas Vírgenes, también podrá atestiguar la belleza de un aeropuerto sin aglomeraciones en el corazón de San Juan que le permite salir de casa y llegar a su destino en una hora. Un argumento final es que este aeropuerto también podría resultar beneficioso para el distrito de centro de convenciones adyacente. La legislatura, dominada por el PPD, elaboró un informe que recomendaba que permaneciera abierto.

Cualquiera que tenga algún conocimiento sobre el Conservatorio de Música consideraba que su nuevo hogar estaría en la belleza histórica que está siendo restaurada en la Avenida Ponce De León desde que el Gobernador Rosselló anunció su restauración por valor de $54 millones durante su último año en el poder. Pero Calderón dijo la semana pasada que el proyecto estaba "mal planificado" y "mal presupuestado." Dijo que sería mucho más rentable que el Conservatorio se instalase en la anterior escuela vocacional en Guaynabo.

La Gobernadora hizo el anuncio tras el nombramiento de nuevos cargos en la junta del Conservatorio, a pesar de haber sido acosada con preguntas sobre la cuestión por parte de los medios de comunicación durante semanas. Pero incluso la nueva Junta parece inclinada a permanecer en Miramar, y muchos legisladores del PPD han jurado asimismo garantizar su permanencia en la ciudad. Los defensores de la propuesta también argumentan que el proyecto del Conservatorio va de la mano de las promesas de Calderón de restaurar el centro histórico de San Juan, que comprende Miramar y Santurce.

La Gobernadora puede tener buenos argumentos en ambos casos, pero tendrá que empezar a utilizarlos. Se trata de un requisito básico del gobierno mediante consenso.


John Marino, Editor de Ciudad de The San Juan Star, escribe la columna semanal Reporte de Puerto Rico para el Puerto Rico Herald. Su dirección de e-mail es: Marino@coqui.net

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