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10 de diciembre de 2004
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¿Quo Vadis PIP?

Una forma de entender la actual crisis del continuo proceso de la elección en Puerto Rico es analizar la situación tan peculiar en que se encuentra el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y los votantes que influenció el día de las elecciones del 2004.

Resulta obvio que un número substancial de los partidarios del PIP fueron instruidos a votar en "pivazo", o sea por su partido pero no por todos los candidatos de su partido. Más aún, se los exhortó a votar por candidatos del Partido Popular Democrático (PPD) a fin de obstaculizar las ambiciones del Partido Nuevo Progresista (PNP) y sus ambiciones a favor de la estadidad para Puerto Rico.

Esto resultaba posible usando la "papeleta estatal" en que aparecían los candidatos para cada puesto bajo la insignia y color de los partidos. Las instrucciones en la papeleta explicaban que el votante podía votar automáticamente por ambos candidatos de un partido específico simplemente indicando con una "X" bajo la insignia de ese partido. Esto es lo que se conoce como el "voto íntegro".

Esta misma papeleta también permitía un "voto mixto". El votante tenía la opción de indicar con una "X" bajo el partido de su preferencia pero también hacer una marca a favor de un candidato de otro partido. Al poner una "X" solamente bajo la insignia de su partido, la papeleta contaría a favor de ambos candidatos de ese partido. Al poner una "X" bajo la insignia de su partido y el nombre de uno de los candidatos de un partido diferente, el voto se dividiría entre el candidato específico indicado con la "X" y el candidato del partido por el puesto que no se había marcado específicamente.

Los pivazos que se encuentran ahora bajo análisis judicial son aquellos en los que el votante hizo tres marcas, una bajo la insignia de su partido y otras dos para cada uno de los candidatos de un partido diferente, en efecto anulando una de las opciones y dejando en duda la verdadera intención del votante. Esas papeletas con tres marcas han pasado a convertirse en el centro de la controversia del recuento de la votación del 2 de noviembre. Se calcula que pueden haber hasta 10,000 de estas papeletas, que ahora están siendo separadas en espera de la decisión de un juez federal sobre su validez.

Tal vez los barba-grises del PIP, conscientes de que sus candidatos no tenían posibilidad alguna de ganar puestos importantes en la elección, visualizaron un resultado que apenas les permitiera permanecer como un partido oficial, logrando por lo menos un 3% del voto, pero – obstaculizando a los candidatos del PNP Pedro Rosselló y Luis Fortuño – haciendo ganar a Acevedo Vilá y Roberto Pratts y dando así a los representantes del PIP gran influencia en una Fortaleza controlada por el PPD y acceso permanente a la oficina del Comisionado Residente en Washington.

En esta estrategia puede verse cómo se emplea la ley con consecuencias que no son las que pretendía.

El PIP falló en su intento por calificar como partido oficial porque sólo obtuvo un 2.67% de los votos y los pivazos han creado una situación en la que los tribunales federales de los Estados Unidos están muy propensos a ser quienes decidirán quién será el próximo Gobernador de Puerto Rico. Si los tribunales permiten que los pivazos cuenten, el candidato del PPD, Acevedo Vilá, será el ganador. Si descartan esas papeletas con las tres marcas como inválidas, entonces con toda seguridad el candidato del PNP, Pedro Rosselló, se convertirá en el próximo Gobernador.

De manera muy eficiente el Partido Independentista Puertorriqueño ha obligado a tres jueces en Boston, Massachussets, a decidir quién ocupará la posición máxima en la isla durante los próximos cuatro años – o tal vez quede esa decisión en última instancia ante los nueve jueces del Tribunal Supremo de los Estados Unidos en Washington. Esta situación sin duda que debe ser el máximo horror para los separatistas puertorriqueños.

Para los que dudan que los representantes del PIP fueran quienes orquestaron esta situación no tienen más que estudiar las acciones del partido desde que comenzó el recuento y cuando los pivazos comenzaron a someterse a juicio por parte de los activistas del PNP. ¿Dónde estaban los voceros del PIP insistiendo en que los pivazos tenían que contar a favor de su partido y sus candidatos? ¿Por qué los abogados del PIP no están litigando ante el juez federal Domínguez en San Juan, o ante los tribunales de apelación en Boston, que los pivazos deben contar a su favor? ¿Por qué los activistas del PIP que sometieron una demanda en los tribunales en Puerto Rico diciendo que ellos habían sido "votantes pivazos" y que sus votos debían contar a favor de los candidatos del PPD? Por último, ¿por qué están cabildeando para que se revierta la decisión a los tribunales puertorriqueños donde con toda seguridad se les otorgaría validez a los pivazos a favor del PPD y no a favor de su propio partido?

Algunos informes periodísticos caracterizan a los activistas del PIP como víctimas que ya han comenzado el proceso para re-establecerse como partido oficial recaudando 100,000 firmas de votantes registrados. Otros ven a través de ese fingido enojo la sonrisa de satisfacción del proverbial "gato que se comió al canario". Votantes del PPD, sumamente agradecidos, sin duda proveerán al PIP todas las firmas que necesiten para re-calificar como un partido oficial y continuar recibiendo unos $11 millones de fondos del gobierno. Mientras el PIP se valga de fondos del fisco para financiar la campaña por otro partido político en la isla, existe un conflicto de intereses implícito en sus acciones.

Nadie debe disputar la honrada tradición del "voto de protesta" o la validez del "voto mixto" como una expresión legítima de falta de satisfacción por parte de los votantes por los candidatos de su propio partido o con los principales candidatos de los otros partidos. La situación con el PIP y sus extremadamente flexibles votantes es un tanto diferente. El partido ha estado jugando con el sistema electoral puertorriqueño desde que su apoyo entre la población se ha ido reduciendo a menos de un 5%.

Esto hace alusión al fenómeno del "voto de sandía". En todas las elecciones modernas realizadas en Puerto Rico se ha demostrado que algunos de los votantes que llevan los colores de cáscara de sandía del PIP, votan a favor de los jugosos rojos-color-de-la-fruta del PPD. Mientras esos "votantes sandía" eran relativamente pocos, el status oficial del partido no corría riesgo. La reñida votación de este año, combinada con un gran número de "pivazos" en las urnas, podría resultar en el fin del Partido Independentista Puertorriqueño. En cierto modo, el PIP orquestó su propio fusilamiento y ahora está tratando de resucitar su existencia como partido oficial en Puerto Rico.

¿Qué opina usted? ¿Debería continuar existiendo el PIP como un partido oficial en Puerto Rico?

Por favor, emita su voto arriba.

Pregunta de esta semana:

¿Debería continuar existiendo el PIP como un partido oficial en Puerto Rico?
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37%
Debe existir

34%
57% No debe existir

64%
6% Sin opinión

2%
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