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PERFIL DE PUERTO RICO

Fernandez en Merck encabeza un equipo excelente

Una planta en Arecibo que produce fármacos de venta internacional cuenta con la única mujer gerente entre las 33 plantas de la empresa en todo el mundo.

por Lida Estela Ruano

24 de noviembre de 2000
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Daneris FernandezDaneris Fernandez, gerente de planta de Merck, Sharp & Dohme Química-Arecibo, es la única mujer que ocupa esa posición entre las 33 plantas de manufactura y 15,000 empleados de la empresa a nivel mundial.

Tiene a su cargo la planta que produce tres de los fármacos de mayor venta de Merck que genera anualmente $5 mil millones, así como otro fármaco de la subsidiaria de Merck llamada Astra, cuyas ventas ascienden a $7 mil millones al año. La planta de Arecibo provee un 100% de la demanda en el mercado de Estados Unidos, y otros dos fármacos de los cuales produce un 95% y en el caso del fármaco de Astro se produce un 60% de la demanda en Estados Unidos. Dos de los fármacos también se venden en el mercado internacional.

Los populares productos que Merck produce en Arecibo son Viox, para dolores agudos, con ventas anuales de $2 mil millones; Zocor, para el control del colesterol, con ventas de $2 mil millones anuales; y Fosomax, para pacientes de osteoporosis, con ventas anuales de $1 mil millones. Prilosec, para el tratamientos de úlceras gástricas, alcanza $7 mil millones de ventas anuales, y 60% de las ventas en Estados Unidos se suplen con la producción de Arecibo, así como ventas adicionales en el mercado internacional. El Viox que se produce en Arecibo también se vende mundialmente, mientras que un 5% adicional de Zocor se produce en Estados Unidos. Otros fármacos que se manufacturan en Arecibo para suplir un 100% de la demanda de Estados Unidos son Vasotec, para la hipertensión, Proscar, para el engrandamiento de próstata, y Propecia, para la calvicie de los hombres.

La ingeniera química, graduada del Recinto de Mayaguez de la Universidad de Puerto es una firme creyente en que "el cielo es el límite. No acepta "no" como respuesta y no admito barreras", explica. Tampoco ve diferencia alguna entre un hombre y una mujer en cuanto a capacidad intelectual y profesional. Cuando selecciona a su personal no confiere consideración especial al hecho que alguien sea hombre o mujer. De los nueve miembros de la alta gerencia en la empresa que ella supervisa, cuatro son mujeres.

Fernández ha sido gerente de planta de la operación de 700 empleados en Arecibo durante un año. Antes de asumir esa posición era la gerente de la planta en Barcelona con 1,100 empleados. Su ascenso a la posición más alta (Merck no cuenta con el título de Gerente General, de modo que Gerente de planta es la posición máxima) le tomó 11 años de trabajo para Merck, lo cual se considera muy rápido.

Con su tono de voz suave, la mujer alta, rubia y de ojos verdes dice que los Gerentes de planta por lo general permanecen en sus plazas entre 5 y 10 años "hasta que pueden ver el trabajo que inician terminado". En su caso, la reubicaron antes a su nueva posición permitiéndole adquirir más experiencia y conocimiento de todo el proceso de manufactura.

Dice que está muy agradecida a la enorme empresa farmaceutica con sede en Nueva Jersey por haberle ofrecido la posición gerencial en la planta química en Barceloneta (donde también se producen productos de veterinaria), así como la planta farmaceutica en Arecibo. Ambas plantas cuenta con una gran nómina y se encargan de importantes ventas. La planta de Barceloneta produce los ingredientes básicos que se emplean en todos los fármacos y cuenta con una alta evaluación por parte de la Administración Federal de Alimentos y Drogas, así como la Agencia de Protección Ambienta. Cada planta procesadora enfrenta sus propios desafíos.

Su trabajo como Gerente de la planta local se facilitaría si todos los miembros del personal entendieran la importancia de mantener una posición competitiva en el mercado. "Todo el mundo, incluso las corporaciones, se acostumbraron a la protección de la ley 936 [la sección 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos que ofrecía significativos beneficios de excención contributiva y que está llegando al fin de su plazo de vigencia en el año 2006]. Todos pensaban que sería una medida permanente". Explica que los inversionistas buscan lucrativas ganancias y por eso es que los incentivos de impuestos como los que ofrecía la 936 y 30A [que proveen beneficios de crédito salarial y que el gobierno de Puerto Rico está tratando de conseguir que el Congreso de Estados Unidos determine que sean permanentes] son tan importante.

"El mayor desafío es cambiar la mentalidad de ‘produciremos los mejores productos que nos envien’ a ‘tenemos que hacer lo máximo a diario para que desde la sede nos envíen nuevos productos’", dice Fernández, cuya empresa es una subsidiaria local de la empresa matriz en los Estados Unidos y por lo tanto recibe excención contributiva bajo la 936, mientras que el resto está estructurado como una operación controlada por una corporación extranjera y añade que el obtener los beneficios de la Sección 30A sería un incentivo adicional muy importante.

Otra limitación que señala es que los puertorriqueños ven el trabajo en equipo como algo difícil, aparentemente porque han aprendido desde la escuela elemental a trabajar en forma independiente. Fernández tiene la esperanza que con mayor énfasis educativo en los beneficios del trabajo en equipo, esa actitud llegue a cambiar. Se enorgullece del desarrollo de su personal y en asignarles cambios para que sean más productivos y se sientan mejor en el trabajo. También pone énfasis en el valor añadido que logra el grupo para conseguir beneficios, tanto económicos como emocionales, para todo el mundo.

El nivel de excelencia que ha logrado con el trabajo en equipo y motivación ha resultado en dos premios muy prestigiosos para Fernández cuando trabajaba en Barceloneta. En 1998 se le confirió el premio por mejor seguridad en el trabajo y el premio ambienta. A pesar de apreciar el reconocimiento, dice que su mayor satisfacción es cuando sus empleados le dicen que han alcanzado sus metas. "Se sienten felices y orgullosos y eso es lo más importante para mi".

Fermández y otros seis gerentes de planta están reuniéndose con la Compañía de Desarrollo Industrial de Puerto Rico (Pridco) para desarrollar un plan de cinco años de infraestructura con miras a responder a las necesidades de las plantas. "Debemos ayudar al gobierno a encontrar alternativas. No existen planes de cinco años de desarrollo de infraestructura para la isla pero ahora el gobierno sabe con certeza la que necesitarán las siete plantas de la empresa". El plan de infraestructura que se concluirá para fines de año, incluirá desde deshechos de basura a sistemas de electricidad y agua potable. La planta de Barceloneta produce 40% de su energía mediante co-generación. "Las mejoras en la infraestructura les permitirá mantenerse competitivos".

Para una madre de un joven de 18 años y una niña de 8 años, el poder cumplir con las demandas de su trabajo y su familia requiere de un delicado balance. De las 12 mujeres que se graduaron con ella, sólo la mitad están practicando la profesión, mientras las demás están en sus hogares atendiendo a sus familias. Fernández dice que su el contar con un esposo comprensivo es muy importante. Se casó con otro ingeniero y confiesa que es él también trabaja de 8 a 10 horas al día. Sin embargo, los fines de semana están reservados para su familia. "Mi personal me ayuda porque cuando salgo de la oficina les delego plena responsabilidad y me llaman a la casa sólo en casos de emergencia. Eso me permite hacer quehaceres escolares con mi hija todas la noches".

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