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Por favor, oprima aquí para sugerir sus ideas para futuras encuestas o "Temas Candentes" a tratarse.

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3 de diciembre de 2004
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"Un sistema de votación defectuoso: ¿debe cambiarse?"

Para el fin de la semana, Puerto Rico se enfrenta a una crisis política obra propia. Un mes después de las elecciones, los residentes de la isla todavía no saben quién será su próximo Gobernador. La elección para esa posición fue tan reñida que se está llevando a cabo un recuento de los votos emitidos el 2 de noviembre. Se duda todavía si el triunfador se determinará para el 2 de enero del 2005, fecha en que un ganador certificado debe asumir el poder. Mientras, la isla se ha convertido en un circo de manifestaciones callejeras y acusaciones disparatadas por parte de fanáticos de todos los partidos.

El recuento prosigue a paso de tortuga con numerosas interrupciones provocadas por órdenes conflictivas del Tribunal Supremo de Puerto Rico y el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en Puerto Rico, que por último asumió jurisdicción del caso. Una Comisión Estatal de Elecciones, sumamente politizada e incompetente, ha logrado completar hasta la fecha menos de un 6% del recuento total después de 3 y 1/2 semanas tratando, debido a las indecisiones de su Presidente, Aurelio Gracia, y disputas entre los representantes de los tres partidos políticos cuyos empleados son los que tienen a su cargo contar los votos. Políticos avariciosos están tratando de alterar más a los residentes de la isla, escondiendo sus ambiciones tras el velo de "una democracia robada".

Los antecedentes de los hechos, a estas alturas, son bien conocidos. El 2 de noviembre los votantes puertorriqueños expresaron su obvio desagrado con los cuatro años de gobierno del Partido Popular Democrático (PPD) que promueve el Estado Libre Asociado y eligieron a una mayoría de Senadores, Representantes y Alcaldes del rival Partido Nuevo Progresista (PNP), que favorece la estadidad para la isla. El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) no logró el mínimo necesario de un 3% de los votos para mantener su status como un partido oficial.

A pesar de estos claros indicios a favor del PNP, su candidato a Gobernador, Pedro Rosselló, se informó que iba perdiendo ante el candidato del PPD, Aníbal Acevedo Vilá, por sólo 3,880 votos del total de 1,970,759 que se emitieron, aún cuando se había ubicado con un gran margen de ventaja en las encuestas de opinión pública el día antes de las elecciones. El vuelco de los acontecimientos sorprendió a todo el mundo. El PNP se mostró sospechoso. Pidió un recuento de voto-por-voto de todas las papeletas de votación presentadas. La ventaja de un 0.2% de Acevedo Vilá estaba por debajo del margen del 0.5% de la victoria que se requiere para determinar una victoria y por lo tanto la ley requiere un recuento de los votos.

En cuestión de horas después de la votación, el Presidente de la Comisión Estatal de Elecciones, Aurelio Gracia, declaró a Acevedo Vilá como el ganador "provisional", quien inmediatamente prosiguió a formar su "equipo de transición". Poco después, Gracia anunció que el recuento comenzaría, pero no mediante una revisión de todos los votos emitidos, sino una revisión administrativa llamada un "recuento general" para determinar la exactitud del cómputo de los votos enviados en la noche de elecciones desde los centros de votación a los precintos y finalmente a la sede de la Comisión Estatal de Elecciones donde se anunció el conteo oficial de los votos.

Posterior a esto también se reveló la existencia de unos 30,000 votos que no se contaron del todo, o que se disputaron por alguna razón, que incluyen papeletas de votantes en ausencia y otros emitidos en hospitales y prisiones. También se puso en duda la presencia de papeletas que fueron indebidamente marcadas por los votantes, haciendo que el PNP presentara una queja ante el Tribunal Federal de los Estados Unidos en San Juan para que fueran declaradas inválidas. Al mismo tiempo, activistas del PIP y del PPD solicitaban a las cortes locales que dichas papeletas fueran declaradas válidas. Poco después, el tribunal más alto en Puerto Rico dictaminó que así fuera, pero su orden fue declarada inválida por el Juez del Tribunal Federal, Daniel Domínguez, que todavía está recibiendo evidencia y no se anticipa que llegará a un veredicto antes de fines de la semana entrante, en el mejor de los casos.

Las papeletas en disputa son aquellas en que el votante hizo tres marcas – una por un partido y otras dos por candidatos de partidos rivales. Nadie sabrá a ciencia cierta cuántos de esos "votos mixtos" existen hasta tanto se lleve a cabo el recuento pero se asume que la mayoría son de votantes que favorecen al PIP y buscaban apoyar a su partido en el proceso de validación pero luego votaron también por los dos candidatos del PPD para Gobernador y Comisionado Residente, con el fin de poner coto a las ambiciones a favor de la estadidad del candidato del PNP, Pedro Rosselló.

En torno a esos votos, que se conocen popularmente como pivazos, radica la disputa legal. Si se determina que son inválidos, Pedro Rosselló sin duda ganará las elecciones. Si se permite que algunos, o todos ellos, cuenten, eso ayudará a Acevedo Vilá, pero no queda asegurada su victoria. El Juez Domínguez ha dictaminado que, además del "recuento general", la Comisión Estatal de Elecciones tiene también que comenzar a contar todos los votos individuales. Este recuento podría dar el margen de victoria a cualquiera de los dos candidatos, sin importar el impacto que puedan tener en la elección los "votos mixtos". El Juez ordenó que los "votos mixtos" deben ponerse a un lado y no ser acreditados a ningún candidato hasta tanto él tenga la oportunidad de dictaminar sobre su validez.

Toda esta confusión pone en tela de juicio la eficiencia del proceso de votación en Puerto Rico y sugiere que son necesarias reformas en el futuro, no importa de qué manera se determine el resultado de las elecciones del 2004.

El 2 de noviembre a todo votante puertorriqueño entrando a la urna de votación se le ofrecieron tres papeletas, una con los candidatos para los puestos municipales, otra para muchos de los candidatos a la legislatura y una tercera, llamada la "papeleta estatal," con sólo los candidatos postulándose para Gobernador y Comisionado Residente. En cada una de esas papeletas, el votante podía emitir su voto en una de tres formas distintas.

La primera era votando por su partido, o voto íntegro, simplemente haciendo una marca debajo del símbolo del partido de su preferencia. Al hacerlo, todos los candidatos de ese partido, en todas las posiciones, recibían el voto mediante esa papeleta. La segunda opción de voto era con el voto mixto en que el votante hacía una marca bajo el logo de un partido pero también ponía una marca al lado del nombre de varios candidatos de partidos rivales. La tercera opción era indicar con marcas a candidatos específicos sin consideración a su afiliación política. En esta última opción el votante no hacía marcas debajo del logo de ninguno de los partidos políticos.

La manera en que los puertorriqueños votan por sus funcionarios electos se remonta a los días en que la mayoría de los isleños eran analfabetos y los medios de comunicación masiva –excepto la radio – no llegaban a las áreas remotas. Entonces las papeletas se marcaban con lápices, colores y símbolos para distinguir los partidos políticos y las fotos de los candidatos en las papeletas aseguraban que la mayoría de los votantes reconocerían fácilmente a los individuos de su predilección. En ese entonces el sistema ayudaba al proceso democrático y facilitaba el concepto de "un hombre – un voto". Hoy se asemeja más a un proceso de votación en Paraguay o Bangladesh que el de una sociedad moderna y educada.

Igualmente perturbadora es la posibilidad de que el proceso de conteo se lleve a cabo indebidamente ya que permite a los partidos interesados manipular los votos, contarlos incorrectamente o "perderlos". Los casi 2 millones de votos emitidos el 2 de noviembre en Puerto Rico fueron tramitados dos veces por unos 4 millones de manos, 20 millones de dedos y revisados por muchos miles de ojos, antes de ser finalmente acreditados a un candidato.

Eso es parte del problema que ha creado el lío actual en la isla.

Esta semana los lectores del Herald podrán registrar su opinión sobre si desearían o no ver reformas en la manera en que los candidatos se eligen cada cuatro años en Puerto Rico.

Por favor, emita su voto arriba.

NB: Por una mayoría de 2 a 1, los lectores del Herald la semana pasada, en la encuesta de los "Temas candentes", indicaron que prefieren ver que la decisión en cuanto a la validez de los "votos mixtos" sea tomada por un tribunal federal y no los tribunales de jurisdicción local. Recibimos una carta al editor sobre este tema que aparece en esta edición bajo el título: "¿Hacia dónde va Puerto Rico?"

Pregunta de esta semana:

¿Desearía o no ver reformas en la manera en que los candidatos se eligen cada cuatro años en Puerto Rico?

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EU . Residentes
<---->
. PR
77%
El sistema debe reformarse

67%
16% El sistema debe dejarse como está

28%
7% Sin opinión

5%
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Por favor, oprima aquí para sugerir sus ideas para futuras encuestas o "Temas Candentes" a tratarse.

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